Programa Calidad de Vida - MAYO de 2008

España encabeza el ranking mundial en donación de órganos a pesar de que las cifras han disminuido levemente.

El trasplante está considerado como la mejor, y a veces la única, solución en caso de patología terminal de algún órgano. España sigue liderando la lista mundial de donaciones aunque las cifras han disminuido tenuemente debido al descenso de las muertes en carretera.

Pese a estos resultados tan alentadores, los expertos creen que es necesario aunar esfuerzos que se materialicen en una legislación sobre donaciones y trasplantes para evitar problemas como el
turismo de trasplante y, sobre todo, conseguir un acceso más accesible y más equitativo para todo el mundo.

Los últimos datos apuntan que el descenso de la mortalidad en carretera disminuye un 30% el número de donaciones.



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El reto de la medicina del siglo XXI será combinar todos los avances científicos y tecnológicos con el trato humano. La persona antes que el enfermo, esa es la nueva filosofía.


La validez alcanzada en la aplicación descriptiva de la investigación en el estudio de poblaciones permite extender el estudio de la calidad de vida a la clínica médico-psicológica y aprovechar sus posibilidades prácticas.
Los datos se utilizan en el campo de la planificación sanitaria o de los servicios sociales para comparar grupos dentro de una misma población y decidir en cuáles interesa invertir más recursos o articular actuaciones determinadas.
En el momento de tomar contacto con un paciente, al médico interesa saber cuál es su nivel de calidad de vida antes de la intervención médica y cuál será el cambio y la dirección del mismo una vez implantado un determinado tratamiento.
Como ejemplo pensemos en la hipertensión arterial esencial, una enfermedad, generalmente asintomática de la que se desconoce su origen en el 95% de los casos, pero donde la mayor parte de los tratamientos existentes resultan igualmente eficaces para controlar la presión sanguínea.
El problema es que los medicamentos antihipertensivos producen efectos secundarios que hacen que los enfermos se sientan peor que antes del tratamiento y, por tanto, lo abandonan lo que les hace seguir expuestos a un gran riesgo de sufrir complicaciones como embolias, infartos, etc.
Estudiando las repercusiones de los medicamentos en términos de la calidad de vida podemos seleccionar aquellos que producen un menor deterioro manteniendo idéntica eficacia en el control de la presión sanguínea, logrando, así, que los enfermos sigan los tratamientos

adecuadamente y reducir las complicaciones y la mortalidad.
Si el médico es consciente de ello prescribirá el medicamento que mejores resultados reporte en términos de calidad de vida. Esto ha llevado a que la industria farmacéutica incremente sus investigaciones para producir fármacos muy efectivos y con mínimos efectos indeseables.
Otras veces ocurre que un tratamiento no cura ni detiene la enfermedad pero, sin embargo, es interesante para el enfermo en términos de calidad de vida y, por lo tanto, debe prescribirse.
Hoy por hoy, pocos centros médicos en España evalúan sistemáticamente los resultados de sus intervenciones en términos de calidad de vida. Sin embargo se confía en que la importancia y el interés creciente por el tema, así como el esfuerzo continuado de diferentes equipos de investigación en nuestro país, permitirán en un futuro próximo acercar estas nuevas prácticas a la mayoría de la población.

REVISTA FUSIÓN



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