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Pere Coli, presidente de Joves Empresaris de Balears, cree que con respecto a Europa andamos retrasados ya que "ni la tecnología es la misma ni tampoco los precios favorecen su implantación".

Pero Pere Coli continúa dieciendo que cree firmemente en las Nuevas Tecnologías, en sus utilidades y sus ventajas, aconsejando a los empresarios reticentes a que las prueben, al menos, para poder criticarlas. "Siempre hemos sido partidarios de la innovación", nos comenta, "y como tales hemos apoyado siempre su utilización".

"Hemos servido de organismo intermediario entre el Govern y las empresas para conseguir subvenciones y ayudas que permitan a nuestros asociados implantar las Nuevas Tecnologías en sus negocios".

Pere Coli augura un buen futuro para los medios de comunicación electrónicos como NOTYCIAS.ES. Elogia la comodidad y la inmediatez que supone poder seguir de forma on line todos los acontecimientos, sobre todo en épocas donde es preciso estar puntualmente informados.

Una cuidada página web permite a Joves Empresaris prestar casi todos los servicios que la organización ofrece,  manteniéndolos al día, tanto por la misma página como por las comunicaciones a través del correo electrónico.

En el 2008, Joves cumple 20 años de existencia con lo que habrá celebraciones a fin de conmemorar un tiempo donde la asociación ha demostrado su sentido práctico, ocupando un espacio importante entre los empresarios de Baleares.

La transferencia
de tecnología
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual

Desde el punto de vista histórico, la importancia de la tecnología ha aumentado espectacularmente. A partir de la recuperación económica tras la Segunda Guerra Mundial, podemos distinguir cuatro tendencias principales: el precio, la calidad, la rapidez y los productos únicos nuevos.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, el incremento de la demanda por todo tipo de productos desencadenó en los productores el interés por la capacidad. El aumento de la competencia les obligó también a encontrar métodos de producción rentables. Sin embargo, la calidad de los productos se vio afectada.

Esto desencadenó una tendencia centrada en la calidad de los productos. Ha habido todo tipo de sistemas de garantía de la calidad,  muchos de ellos de origen japonés, que han dejado su huella en la manera de gestionar las empresas. Esta tendencia culminó con la  aceptación general del sistema ISO 9000 de garantía de la calidad, tanto por parte de las multinacionales como de las PYME.

De nuevo desde Japón llegó la filosofía de "sin existencias", llevada a la práctica mediante la entrega justo a tiempo. Este fue el primer aviso de que separar el lugar de producción de sus mercados directos requería una logística avanzada, más conocida como gestión de la cadena de suministro.

Una vez que las empresas hubieron satisfecho las tres exigencias de "precio, calidad y entrega" recurrieron a un último recurso en su afán por los beneficios, a saber, crear demanda de productos nuevos.

Disminuyó la "duración del producto" en todo tipo de productos, y las versiones "mejoradas" de los productos existentes se convirtieron en la columna vertebral de la promoción de ventas.

CAMBIOS DESDE LA PERSPECTIVA INTERNACIONAL.

Existen factores concretos que han influido en la importancia de las cinco actividades que aportan valor añadido. A partir de las estadísticas que ofrecen una comparación relativa del periodo 1900-2000, está claro que la tecnología y la comercialización han asumido las funciones de la producción y los servicios auxiliares como actividades principales de valor.

Los factores fundamentales que han impulsado este cambio pueden describirse del modo siguiente:

• Tecnología: el espectacular aumento de su importancia debido a las demandas del mercado, según acabamos de describir, no fue la única razón. La deslocalización de la producción a países con mano de obra barata ha hecho que los países tecnológicamente avanzados tengan que enfrentarse a un problema adicional: la protección de los conocimientos prácticos. Por lo general, se acepta que las inversiones extranjeras directas de los países industrializados en los países en desarrollo han permitido difundir la tecnología entre las economías receptoras. Los países tecnológicamente ricos son conscientes del hecho de que sin la existencia de un sistema efectivo de propiedad intelectual en los países receptores, la tecnología que se transfiera a estos países puede ser utilizada para competir contra ellos mismos, lo que les impediría obtener un rendimiento adecuado de su inversión o sus tecnologías.

Desafortunadamente, la mayor parte de los posibles países receptores de tecnología no cuentan con sistemas de propiedad intelectual robustos, y en consecuencia, los países tecnológicamente avanzados prefieren "no soltar prenda" de sus departamentos de I + D y no trasladarlos junto con sus unidades de producción. Esto impide el flujo de tecnología a través de la concesión de licencias.

• Producción: en los albores de la industrialización, las industrias  básicas requerían enormes inversiones en suelo, inmuebles, maquinaria y mano de obra. Por tanto, resulta lógico que productores y fabricantes percibieran el grueso del valor añadido total de la cadena de suministro. Sin embargo, la creciente prosperidad tuvo sus consecuencias sobre los costes de mano de obra, que suponían en la
mayoría de los sectores entre el 50 y el 70% de los costes de producción. Combinado con las políticas de fronteras abiertas y  liberalización del comercio de la mayoría de los países en desarrollo, esto tuvo como consecuencia una oleada de deslocalización de las actividades de producción hacia los países con mano de obra barata.

Donde más se notó esto fue en el sector textil y, más tarde, en la industria electrónica. La producción, como actividad de adición de valor, se deflactó hasta un nivel muy bajo y, puesto que se comporta como el agua, seguirá fluyendo hacia el punto más bajo.

• Comercialización: "Puedes comprar un Ford T del color que quieras, siempre y cuando sea negro". La famosa frase de Henry Ford ilustra el papel que desempeñaba la comercialización en la década de los años 20. Era un mercado de vendedores, y la gente compraba cualquier cosa que produjeran las industrias; tal era la demanda de productos nuevos. 

Algunas décadas después, los productores empezaron a comprender la necesidad de la comercialización como actividad de adición de valor. Las empresas se dieron cuenta de la importancia de las marcas y los diseños industriales para la estrategia de comercialización: por ejemplo, General Motors introduciría automóviles similares (Buick, Chevrolet, Pontiac u Oldsmobile) en diferentes sectores del mercado y pediría un precio diferente por cada una de estas marcas.

Resulta difícil explicar exactamente por qué estamos dispuestos a pagar una prima por unas zapatillas Nike en com

paración con otras deportivas menos "comercializadas". ¿Acaso se debe a su calidad superior (producción), a su diseño (tecnología) o al nombre o logotipo (comercialización)? ¿Es esta la misma clase de comercialización por la que pagamos más por un PC con "Intel"?

El hecho es que el "factor de comercialización" desempeña una función preponderante en el proceso de compra, mucho más que nunca antes. Los mercados de vendedores se han convertido en mercados de compradores. La competencia es mundial y la lucha por el mercado está influida más que nunca por los presupuestos de publicidad.

• Logística: durante la primera parte del siglo pasado, la producción
tenía lugar normalmente cerca de los mercados o cerca del acceso a las materias primas. Esto reducía la necesidad de una logística compleja.

La globalización y la consiguiente deslocalización de la producción han disparado el transporte de materias primas, productos intermedios y productos acabados. Las bolsas de plástico de un supermercado de Alemania se producen en Bangladesh con materiales producidos en Corea, que a su vez se basan en productos intermedios que provienen de Sudamérica. Estos productos intermedios se producen con materias plastificantes y disolventes europeos, basados en petróleo crudo de Rusia.

¿TECNOLOGÍA O COMERCIALIZACIÓN?

Obviamente, todas las industrias buscan en la actualidad nuevos valores añadidos en los "cajones" de la tecnología y la comercialización. Parece que es ahí donde se encuentran las grandes sumas de dinero. Para los fabricantes de los países en desarrollo, las opciones son menos obvias. Resulta atractivo obtener grandes beneficios ascendiendo por la cadena de suministro, cerca de los clientes y usuarios finales. Sin embargo, añadir valor por medio de la comercialización conlleva unas inversiones importantes en tiempo y dinero; inversiones en  investigaciones de mercado, información sobre el mercado, canales de distribución, publicidad, propaganda o establecimiento de una marca.

Otro obstáculo, que sin duda se encuentra en las transacciones entre empresas, es el propio cliente, ya que se encuentra cerca de los mercados de usuarios finales o de los consumidores y no quiere que su proveedor, el fabricante por contrata, compita con él en ese mismo mercado.

Desde estos planteamientos, parece que en ambas partes, la industria con tecnología y los fabricantes por contrata, deberían optar por el camino de la tecnología. Para los contratistas, es la forma más segura de aumentar su valor añadido y mantenerse alejados de la espiral descendente que afecta a todas las actividades de producción. Para las industrias tecnológicamente ricas, podría ser una solución para los siempre crecientes problemas que surgen en torno a la contratación externa y transnacional.

La ventaja en los costes ha sido y es el principal estímulo para la contratación externa, pero ambas partes tienen dudas sobre los beneficios de ésta, especialmente en lo que se refiere a fabricación. La falta de entendimiento de la necesidad de la tecnología para la fabricación correcta y rentable de un producto es la principal culpable. Además, puede decirse que el escaso uso que se hace de la propiedad intelectual con vistas a facilitar la transferencia de tecnología y las estrategias de comercialización contribuyen a la resistencia de ambas partes a encontrar soluciones.

OBSTÁCULOS A LA CONCESIÓN DE LICENCIAS.

La transferencia de conocimientos prácticos y secretos comerciales no se restringe a los conocimientos prácticos "técnicos". Los conocimientos prácticos relacionados con cada una de las actividades que añaden valor están "listos para ser transferidos". Los conocimientos prácticos sobre producción y logística son las primeras opciones cuando se trata de subcontratar la fabricación.

Las empresas que desean aumentar su cuota de participación en los mercados incipientes pueden optar por transferir sus secretos de comercialización y conocimientos prácticos relacionados con los servicios de apoyo a las empresas locales de esos mercados a cambio de royalties sobre el volumen de ventas.

Desafortunadamente, las PYME infrautilizan el instrumento de la concesión de licencias. Esto se debe en gran parte a que los titulares de las licencias sienten temor por la incertidumbre con relación a la protección de su propiedad intelectual, especialmente de sus secretos comerciales. Por otro lado, los licenciantes se resisten a aceptar las a menudo severas restricciones que conllevan los contratos de licencias. Estas restricciones son a su vez resultado del exceso de
celo por parte de los titulares de las licencias con el fin de proteger sus intereses. El círculo vicioso se cierra.

La transferencia de tecnología puede ser un remedio contra los problemas que ha traído la proliferación de la producción y el comercio. Pero, de nuevo, todavía es mucho lo que queda por hacer para que la concesión de licencias de conocimientos prácticos y secretos comerciales sean más accesibles para aquellos quienes más los necesitan.



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